Alex ya tiene 23 años. Y ha terminado la carrera de biólogo. Está a punto de entrar en un zoo a trabajar. Su madre sobrevivió a su enfermedad, la superó, le costó pero con el ánimo de sus familiares lo consiguió. Alex no la pudo ayudar a causa de que estaba en el Amazonas, se sentía mal porqué todo el mundo había ayudado menos él, y era por culpa de su abuela Kate.
Alex se graduó con todo excelente y notable. No sabía de que podía estudiar como carrera, aunque tenía algunas ideas como por ejemplo; biólogo, médico, antropólogo, director de empresariales o criminólogo. A Alex le costó mucho elegir cual quería estudiar, pero al final se decidió por una, biólogo. La forma más fácil para elegir era haciendo una lista i apuntando en ella lo que le gustaba de cada una y lo que no le gustaba. Y también buscó información sobre cada una de ellas, porqué a lo mejor alguna era más larga que las otras y eso podía afectar en sus estudios, porqué no se quería estar muchos años estudiando.
Así que su afición por los animales y por todos los seres vivos en general le han traído a ser biólogo. Cuando terminó la carrera se fue a trabajar en un zoo, que era lo que des de pequeño quería hacer, poco a poco en el zoo se ha ido ganando el aprecio de sus compañeros de trabajo y de lo más importante de su jefe, que era muy estricto y a la vez muy amable, si haces todo lo que te pide y lo que tienes que hacer y no otras cosas se lleva bien con todo el mundo pero si no es más estricto y más serio.
El mejor día que Alex ha pasado en el zoo es un martes por la tarde, que Alex estaba dando de comer a las jirafas, y de golpe se le acerca una mujer preguntando por la zona de los pingüinos, cuando Alex se giró vio a esa mujer jovencita de más o menos la misma edad que él, que fue como un flechazo, pero como Alex la vio con los niños se desilusionó. Pero Alex no se quedó de brazos cruzados, y la fue a buscar para preguntarle cómo se llamaba que ella contestó que se llamaba Cristina, mientras los niños observaban los pingüinos ellos dos se iban conociendo, y Cristina le dijo que los niños eran unos primos suyos que les había traído al Zoo para que vieran los animales. Alex hizo un respiro y le pidió su número de teléfono.
Se fueron conociendo hasta que un día se casaron y al cabo de poco tuvieron un niño, que le pusieron de nombre Adrian. Cuando Adrián ya fue mayor con unos 14 o 15 años Alex y Cristina lo llevaron a la misma expedición que hizo Alex cuando se fue con su abuela. A Adrián le gustó mucho, cuando volvieron Adrián se lo contó a todos sus amigos. Y lo más curioso de todo esto es que esto se fue pasando de generación en generación.